FUNDACIÓN KLEMM

Por: Germán Belis | Foto: Prensa Fundación J.F. Klemm

NACIDO EN LA REPÚBLICA CHECA Y CRIADO DESDE MUY PEQUEÑO EN SUELO ARGENTINO, FEDERICO KLEMM FUE —ENTRE OTROS INTERESANTES ASPECTOS DE SU VIDA—, UNO DE LOS MÁS GRANDES MECENAS Y GALERISTAS DE NUESTRO PAÍS, GESTANDO UNA DE LAS MÁS IMPORTANTES COLECCIONES DE ARTE EN LA ARGENTINA Y PREMIANDO LA CREACIÓN JOVEN —INCLUSIVE POST MORTEM— A TRAVÉS DE SU FUNDACIÓN.

 

Famoso por sus retratos de personajes públicos, donde la belleza, el poder y el glamour fueron el símbolo aglutinante, Klemm tuvo una alta exposición pública y mediática a partir de los años noventa. En 1992 abre su galería de arte en Marcelo T. de Alvear y Florida, Buenos Aires, donde en 1995 creó también la Fundación Federico Jorge Klemm.

Pero no fue por esto que Klemm pasa a ser conocido por el gran público, sino por la conducta provocativa que interpretaba en su programa televisivo El Banquete Telemático, emitido por la señal de cable Canal (á) y conducido por él junto al crítico y teórico Charlie Espartaco. Desde este, daba difusión de los grandes temas de la historia del arte universal junto a las expresiones más destacadas de la plástica argentina.

 

LA FUNDACIÓN FEDERICO JORGE KLEMM SE DEDICA A:

  • Exhibir de manera permanente la colección de arte moderno y contemporáneo nacional e internacional.
  • Realizar cada año el Premio Federico Jorge Klemm a las Artes Visuales.
  • Presentar exposiciones temporarias.
  • Editar libros y catálogos dedicados a las artes visuales y la teoría del arte contemporáneo.
  • Organizar cursos, seminarios y conferencias sobre los temas propicios de la Fundación, a cargo de destacados especialistas.

 

PREMIO KLEMM

Dos años más tarde de la creación de la Fundación, Klemm decidió instaurar un Premio anual dedicado a la pintura joven, orientación que se mantuvo durante tres años.  A partir de 2001 pasó a denominarse Premio Federico Jorge Klemm a las Artes Visuales. 

En ese momento, Klemm advirtió que la situación del arte había variado considerablemente y la pintura aparecía como uno de los medios posibles. Desde entonces, el concurso se realizó sobre la base de una idea: no poner fronteras, eliminando las divisiones en géneros –pintura, escultura, grabado, fotografía, instalación, etc.– que los concursos de arte contemporáneo habían heredado de los salones oficiales. También se prescindió de la división por eda-des,  mostrando que la vitalidad del arte no es sólo generacional y que, en buena parte, depende de su engarce con el presente, con la realidad y con la vida. •