FRANCO FASOLI EN QUIMERA

La ciudad, la calle, la casa, la cama, espacios parlantes. La invocación y el deseo conviven con la crítica y los símbolos patrios. La calle se privatiza y pagamos peaje. Que se haya instalado el no lugar no significa que no busquemos un lugar.

La soledad nos arrastra a la calle, ya no hay ira ni rebeldía. Salimos en busca de otra mirada y no siempre la encontramos. La calle no es la misma y nosotros tampoco. Decir público o privado me confunde. Las puertas se hicieron para abrir y cerrar, y luego volverse a abrir. Sin bisagra no hay puerta. Lo mismo puedo decir de las ventanas, tienen ritmos para respirar.

Gota a gota, como un péndulo o un metrónomo, tiqui tiqui, la decepción convive con el optimismo. Destiñe y tiñe. El agua decolora.

Aquí una puesta en escena. Un altar o estupa, un espacio privado que abre sus puertas al público, un espacio público que invita a la introspección, a la palabra íntima o la oración. Los símbolos pueden ser religiosos, decorativos, conmemorativos, festivos, amuletos, y compañeros, lo mismo da.

Ni mármol ni bronce ni cerámica. Cartapesta con guirnaldas. La república y sus faustos después del cumpleaños. El arte y el trabajo sin custodias ni palmas de la victoria. La referencia a una estatua que mira al río en la parte de atrás de la casa de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Emplazada en el medio de la sala rodeada de cadenas. El dije es un collage que junta fragmentos. Vuelve a armar las partes que quedaron desintegradas; así como a principios del siglo XX un toro nacía de las partes de una bicicleta.

No son rastros de paloma, son colores derramados sobre el blanco del papel, sobre la superficie de la pared, sobre el monumento central. Una puesta a punto del abismo, un libro para colorear.

Supo haber un underground pochoclero y un espacio institucional. Se perdió el sentido de lo contra cultural. El tótem está de fiesta: hay celebración. En la fiesta comparten el que tiene calle y el que no la tiene.

Somos todos outsiders.

*Texto por Diana Aisenberg

Acerca de Franco Fasoli

Nace en Buenos Aires, 1981. Inicia su formación en la Escuela Nacional de Cerámica y el Instituto Superior del Teatro Colón donde se forma en Escenografía. Fuera del ámbito académico formal, realiza talleres de pintura con José Marchi, Nahuel Vecino y clínica de obra con Diana Aisemberg. A lo largo de su carrera ha realizado exposiciones individuales y colectivas en galerías argentinas y del exterior, además de haber sido representado en importantes ferias internacionales. En 2017 es ganador del 2do Premio de la Fundación Itaú Argentina y es seleccionado en Pintura en la 106a Edición del Salón Nacional de Artes Visuales.

Desde el 15/06 presenta su exhibición Trampa en Quimera.

 

Curaduría: Diana Aisenberg

Cuándo? 15/06 al 27/07 de 2018.

Dónde? Quimera.  Guemes 4474.